viernes, 19 de febrero de 2010


Una estudiante, por supuesto, de corta edad, enfrenta al mundo una mañana de verano, dá unos primeros pasos disfrutando del fino sonido de la brisa; oxigena, observa, piensa y sonríe (y sonríe exactamente porqué pensó en ella).

No hay comentarios:

Publicar un comentario