viernes, 3 de septiembre de 2010


Me senté en sus piernas, su mirada que antes denotaba diversión en segundos había cambiado a deseo, roce mis labios contra los suyos delicadamente para después delinear con la punta de la lengua sus rojos labios, mantenía sus ojos cerrados y la boca entreabierta. Mordió su labio inferior. El quería más intensidad pero era divertido hacerlo sufrir. Capture sus labios entre los míos, desatando un intenso y lujurioso beso, su lengua pedía a gritos la entrada a mi boca, asi que no se lo negué. Su dulzón miembro recorría toda mi cavidad dejando su exquisito sabor por donde quiera que pasara. Sus manos que anteriormente jugaban con el borde de mi blusa ahora acariciaban mi espalda debajo de esta. Me aleje de sus labios en contra de su voluntad, con un solo objetivo en mente. Su cuello. Ataque a este con pequeños y húmedos besos. Hincando de vez en cuando mis dientes, haciéndolo estremecer.

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