Por la noche nos dedicamos a enredar con la difusa línea que hay entre lo real y lo ficticio, envolviéndonos en una maraña de nudos suaves y mullidos que conforman nuestro nido, allí nos echamos la siesta. Nos despertamos al alba confusos, preguntándonos cuánto hay de sueño y cuanto hemos vivido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario