miércoles, 10 de agosto de 2011


Por la noche nos dedicamos a enredar con la difusa línea que hay entre lo real y lo ficticio, envolviéndonos en una maraña de nudos suaves y mullidos que conforman nuestro nido, allí nos echamos la siesta. Nos despertamos al alba confusos, preguntándonos cuánto hay de sueño y cuanto hemos vivido.

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