
Decidí poner mi corazón al viento, extendido en algún pedazo de algodón del cielo,
volar hacia mis sueños, sin perderme en laberintos que tatúen lamento o dolor.
No hay tiempo de entender, el tiempo ya echó a correr.
volar hacia mis sueños, sin perderme en laberintos que tatúen lamento o dolor.
No hay tiempo de entender, el tiempo ya echó a correr.

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